lunes, 30 de marzo de 2009

LEYES AZULES. publicado en DL

LEYES AZULES

Nadie explica lo del color, pero sí la absurdidez. En Colorado no se venden carros los domingos ¿? Ni bebidas alcohólicas. Una viene de la Ley Seca, y la otra, para que la gente no se diera un jumo, de apaga y vámonos, y no asistiera a los cultos religiosos. Una Orden Ejecutiva permite al Presidente movilizar civiles de un Estado a otro, y otra que, puede usar vacunas no aprobadas. Ambas obsoletas. De los tiempos en que los perros se amarraban con longaniza, pero no hay cosa más lenta que el movilizar las reglas. Como si el que quisiera beber del domingo, no se apertrechara el sábado. Lo de las bebidas y los carros se cumple, las demás, no lo sé. ¿Y en mi país? Se puede beber hasta medianoche. Pero, como siempre, aparece el pulpero que te vende el romo por el patio.
Otra cosa. He descubierto en Colorado, a Los Violentos de Denver. Americanotes, grandísimos, blancos, rubios, ojos azules que truenan con su motos, y además, forman una pandilla. Para entra hay que seguir las reglas. Una terrible iniciación. Como en toda banda que se respete. Nada de aquí estoy, y entro. Una vez, la policía, se infiltró. Lo que vieron fue horrible. Hubo prisioneros y juicio. Sin embargo, como aquí, en nombre de la libertad, se toleran muchas cosas, siguen tan campantes como siempre. Ojalá no se crucen en tu camino. Tu amable vecino puede ser uno de ellos. ¿Cómo saberlo? No hay manera. Pagan sus impuestos, celebran el 4 de Julio y Thanksgiving. Los gringos, se asombran de Las Maras y de Los Latin King. Las suyas comenzaron en los años 40, después de la 2da. Guerra Mundial, cuando nosotros andábamos en pañales. Eran pilotos que lanzaban bombas y ametrallaban desde los aviones, al volver, necesitaban producir adrenalina ¡Y vaya de qué manera la alimentaron!
En Arizona, Joe Arpaio, el Alguacil del condado de Maricopa, viste a los presos de rosado y le da la comida sin condimentos, ni sal siquiera. Para colmo, odia a los inmigrantes. No es una ley, sino una arbitrariedad. Sorprendente lo que puedes encontrar en la gente. Todos tenemos luces y sombras. Unos, más sombras que luces. Dice un neurólogo que, el mentiroso, el peligroso, el malo, aunque sonría, no mueve determinados músculos del rostro ¿Cómo saberlo? Ni modo. No vamos a andar detectando marcas de expresión en todo el que se nos acerca. Pero no estaría de más hacerlo. Nos evitaría desagradables sorpresas. Con quien no pienso intentarlo, es con Los Violentos de Denver. Con esos, con o sin ley azul, ni a misa.
En la biblioteca pública de Denver, un hombre frente a un computador, mirando pornografía. Desde dos o tres mesas se alcanzaban a ver mujeres y hombres en todas las posiciones. Cualquier niño que pasara por el allí podía a verlas. La ley de Expresión y Libertad de Colorado, lo permitió. Hubo debate, y triunfó el libertinaje. De leyes azules, está lleno este país. Después dicen que los emigrantes traemos malas costumbres. Que si la música, que si el español, etc. La paja sólo se ve en el ojo ajeno.
Ligia Minaya
Denver, Colorado

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